Las Bienaventuranzas

Posted on Oct 13, 2015 in | No Comments

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El plan de Dios para la Batalla

Seguir a Dios tiene ya un precio de por sí, pero es un precio que debemos pagar voluntariamente, por nuestra propia y libre voluntad, pues Jesús no es un terrorista. El no hace las cosas de esa manera. Si queremos obrar a nuestro modo y seguir nuestros caprichos, El nos permite hacerlo así, pues somos libres para descubrir las consecuencias de proceder según nuestro parecer. Lo trágico es que una buena parte de la humanidad se encuentra hoy extraviada en el desierto de sus buenas intenciones y no ha podido ingresar en el descanso de la “tierra prometida” donde Dios lucha nuestras batallas, donde Dios guía el camino, donde Dios milagrosamente rompe el poder del mal y donde nosotros venimos detrás de El y poseemos la Tierra en su nombre.